Explore "Espatolino" by Gertrudis Gómez de Avellaneda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Dejando a nuestra heroína continuar su viaje en compañía del complaciente Pietro, nos trasportaremos por algunos minutos a las selvas majestuosas, que hemos descubierto a vista de águila, desde uno de los extremos de la mezquina población de Porto d'Anzio.
El cielo después de descargar una escasa lluvia entre estrepitosas centellas y multiplicados relámpagos, se iba despejando gradualmente. Las negras nubes impulsadas por el viento, se alejaban con lentitud, tendiéndose, a manera del luctuoso dosel de un inmenso catafalco, sobre las espumosas olas del turbulento mar, y algunas estrellas comenzaban a aparecer diseminadas por aquella parte del firmamento que cubría con su manto azul oscuro el verde amarillento de las seculares encinas de Nettuno, sensible ya a la triste influencia del otoño.