Explore "Guatimozín: Último emperador de Méjico" by Gertrudis Gómez de Avellaneda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pasaron muchos días sin que se desmintiese la benignidad que al principio usaron los españoles con el augusto preso. Servíanle sus mismos criados, hacíanle compañía, con muestras de satisfacción por este honor, Cortés y sus capitanes; visitábanle diariamente los príncipes y princesas de su familia, a los cuales trataban con todas las consideraciones debidas a su rango, y continuaba el preso gobernando sus Estados y dando audiencia lo mismo que si estuviera en plena libertad y en todo el goce de su poder.
Vigilábanle, sin embargo, cuidadosa mente, y con el pretexto de evitarle la molestia de una numerosa reunión en su aposento, no se permitía que estuviesen muchos mejicanos dentro del cuartel, haciendo salir a unos cuando entraban otros.