Explore "La velada del helecho" by Gertrudis Gómez de Avellaneda on Textopian. Read with annotations and highlights.
En tanto que como un forajido atravesaba Arnoldo Kessman las calles de Neirivue en medio de la gente de armas del conde de Montsalvens, reinaban el espanto y la desolación en la morada de Keller, teatro un momento antes de tanto regocijo. Ida, desmayada desde que sonaron en su oído las palabras del jefe de la guardia, había sido trasportada a su lecho por algunas vecinas caritativas, mientras otras menos sensibles y bondadosas (y entre ellas habremos de colocar a la propietaria de viñas) se apresuraban a alejarse de aquella casa en que había entrado la desgracia, diciendo de paso a cuantos encontraban:
-¿Sabéis la gran novedad que ocurre? el decantado regalo que decían procedente de la mano de un príncipe, padre de Arnoldo de Kessman, es nada menos que un robo verificado por el ex paje en el castillo de su amo. El culpable ha sido llevado a un horrible calabozo y la novia queda moribunda.