Read "El cuento del administrador" by Geoffrey Chaucer online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
En Trumpington, no lejos de Cambridge, serpentea un arroyo cruzado por un puente. A una ribera de esta corriente se yergue un molino en donde y os estoy contando la verdad- vivió un molinero durante muchos años. Era orgulloso y pagado de sí mismo como un pavo real; sabía tocar la gaita, cazar, pescar, remendar las redes, fabricar cazos de madera en un torno y luchar cuerpo a cuerpo. Colgado del cinto llevaba siempre un largo alfanje de hoja muy afilada, y en su faltriquera guardaba un puñal pequeño, muy bonito, que era un peligro para el que se le acercaba. Además, en sus calzas llevaba oculto un largo puñal de Sheffield. Calvo como el trasero de una mona y con una cara redonda de perro pachón, era la perfecta figura de un matasiete de mercado.
Nadie se atrevía a ponerle un solo dedo encima, pues había jurado que el que se atreviera lo pagaría muy caro. Era, a decir verdad, un bribón muy taimado. Solía robar trigo y harina. Se le apodaba Fanfarrón Simkin. Tenía esposa de muy buena familia: su padre era el sacerdote de la ciudad, quien para conseguir que Simkin la aceptase había tenido que darle una importante dote. La mujer había sido educada en un colegio de monjas, lo que para Simkin tenía gran importancia, pues, con el fin de mantener su posición de pequeño terrateniente, dijo que no tomaría esposa, a menos que ésta estuviera bien educada y fuera virgen. La mujer era orgullosa y lista como una urraca.