Ensayo sobre el origen de las lenguas

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A pesar de todo lo que se nos diga de la invención del alfabeto griego, la creo mucho más moderna de lo que se le supone, y fundo principalmente esta opinión en el carácter de la lengua. A menudo me ha surgido en el espíritu la duda, no solamente de que Homero haya sabido escribir sino de que se escribiera en su tiempo. Lamento mucho que esa duda se vea tan formalmente desmentida por la historia de Belerofonte en la Iliada; como tengo la desgracia, al igual que el padre Hardouin, de ser un poco obstinado en mis paradojas, si fuese menos ignorante tendría la poderosa tentación de extender mis dudas sobre esa historia y de acusarla de haber sido interprelada, sin mayor examen, por los compiladores de Homero. No sólo se ven pocas huellas de ese arte en el resto de la Iliada sino que me atrevo a adelantar que toda la Odisea no es más que un tejido de tonterías y de inepcias que una letra o dos hubiesen convertido en humo, en vez de hacer a este poema algo razonable, y aun bastante bien manejado, suponiendo que sus héroes hayan ignorado la escritura. Si la Iliada hubiese sido escrita, habría sido mucho menos cantada, las rapsodias habrían sido menos complicadas y se habrían multiplicado menos. Ningún otro poeta ha sido tan cantado, salvo Tasso en Venecia; con todo, sólo lo ha sido por los gondoleros, que no son muy buenos lectores. La diversidad de los dialectos empleados por Homero constituye un prejuicio sólido. Los dialectos distinguidos por la palabra se aproximan y se confunden por la escritura, todo se remonta insensiblemente a un modelo común. Cuanto más lee y se instruye una nación, tanto más se borran sus dialectos; y al fin sólo subsisten en forma de jerga entre el pueblo, que lee poco y no escribe nada.

Ahora bien, como esos dos poemas son posteriores al sitio de Troya, tampoco es evidente que los griegos que hicieron ese sitio conocieran la escritura, y que el poeta que lo contó no lo conociera. Estos poemas quedaron mucho tiempo escritos solamente en la memoria de los hombres; fueron reunidos por escrito muy tardíamente y con hartos esfuerzos. Cuando Grecia comenzó a abundar en libros y en poesía escrita, todo el encanto de la de Homero se hizo sentir en comparación. Los otros poetas escribían, sólo Homero había cantado; y sus cantos divinos no dejaron de ser escuchados con arrobamiento más que cuando Europa se cubrió de bárbaros que se entrometieron juzgando lo que no podían sentir.

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