Explore "Los tres sorianitos" by José Ortega Munilla on Textopian. Read with annotations and highlights.
Las palabras un tanto solemnes que había pronunciado el alcalde de Pareduelas-Albas, al despedir a los hijos de Dióscoro Cerdera, habían hecho creer a estos que, apenas desembarcados en Buenos Aires, todo les había de ser otorgado. No habían de luchar con dificultades. Pero, cuando el vapor atracó al muelle, en la Dársena Norte del puerto correntino, y comenzó la salida de los pasajeros, halláronse los muchachos con un médico que les examinaba la boca y los ojos. Como Próspero ignoraba ese detalle, se negó al reconocimiento. Pero un marinero le aconsejó que se sometieran los tres chicuelos a ese examen. Fue rápido y favorable. El médico de la Sanidad marítima argentina, dijo:
-Tres resalvos puros… Niños de buena gente, de padres virtuosos… Andad y poblad.