Explore "Los tres sorianitos" by José Ortega Munilla on Textopian. Read with annotations and highlights.
Un grupo de emigrantes partió del hotel para embarcar en el vapor Payador, que iba a remontar el curso del río Paraná, inmensa vía fluvial, que constantemente se reforma por los arrastros de las tierras ribereñas. Los tres sorianitos entraron en el vapor con curiosidad inmensa. Con ellos iba el herrero, Melchor Ordóñez, viejo en las idas y venidas de la emigración. Ya había estado él otras veces en estas mismas rutas, y así gustaba de comunicar a los muchachos el programa de lo que iban a ver y la explicación de lo que veían. Y los hijos de Cerdera, pendientes de los labios del buen forjador, se divertían escuchándole.
-Este río por el que andamos -dijo Ordóñez- es uno de los más grandes de la República Argentina. Viene de muy lejos, y se nutre con otros grandes ríos. Él se los sorbe a todos. ¡Pobrecitos ríos estos otros que se rinden a las pendientes y caminan hacia la gran cuenca!… Víctimas son ellos del magnifico Paraná. Mirad, mirad, a derecha e izquierda y veréis cuánta distancia nos separa de las riberas. Ved aquellos que parecen pedazos de leños viejos, secos y carcomidos. No creáis que son leños. Son caimanes, que duermen semanas y meses flotando en las aguas con sus perezosas garras clavadas en el fango, junto a la orilla. Dicen que estos caimanes son inofensivos, que no persiguen al hombre y que se alimentan de peces. Pero no os fiéis. Yo no me fiaría.