Explore "Los tres sorianitos" by José Ortega Munilla on Textopian. Read with annotations and highlights.
Próspero, aunque echado sobre el saco de hierbas, permanecía en la vigilia. Generoso y Basilio habían caído sobre los improvisados lechos como piedras en el estanque: dormían plácidamente. El hermano mayor los miraba satisfecho, porque él se sentía padre de aquellos muchachuelos, a quien el azar de la vida habían llevado a los peligros y a las incertidumbres, en la edad en que debían de morar bajo los besos maternos.
Otaduy, bebía y fumaba. Bien advirtió que Próspero permanecía insomnio.