Explore "Viñetas del sardinero" by José Ortega Munilla on Textopian. Read with annotations and highlights.
A. T. S.
Astroso y mal parado como Cardenio, iba aquel hombre que, delante de mí, caminaba al paso castellano de su caballo peludo y enteco, del cual podía decirse lo que del caballo de Gonela, que tantum pelis et osa fuit. Nada más extraño que su rota vestimenta. Traía gabán largo raído y desfilachado, pantalón comido por los tobillos, y unas chinelas viejas en los pies, con los que espoleaba ansiosamente a la cabalgadura. ¡Inútil espoleo! El venerable cuartago no dejaba su paso sino para tomar un trotecillo saltón, aún más lento que la andadura. Era un conjunto pintoresco el que ofrecían aquel jinete deseoso de correr y aquel caballo deseoso de dar con sus huesos en la fosa, anhelando el descanso del cruel matalotaje de su vida. Pudiera decirse que representaban a la inactividad cabalgando en la inercia.