Explore "Salió de las sombras" by José Ortega Munilla on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando hace pocos años surgió la terrible huelga en las minas de Navalahunda, los mineros, después de cometer violencias, destruir la maquinaria y causar víctimas entre los ingenieros y capataces, huyeron del país. Casi todos eran de tierras lejanas, aventureros, sin patria conocida. Seguros de que iban a ser castigados por sus audacias criminales, emprendió cada cual la ruta que le pareció más pacífica.
La Guardia civil y las tropas de Caballería de la ciudad inmediata, acudieron prontamente para restablecer el orden. Encontráronse con que todo el paraje de las minas estaba desierto. No sonaba ya el ronco trepidar de las máquinas, que extraían incesantemente el agua del fondo de las minas para hacerlas compatibles con la estancia de los obreros en las profundas galerías. No había en los caseríos inmediatos la actividad y el movimiento que les eran propios. Diríase que la muerte había pasado por aquel país llevándose a todos los vivos.