Explore "El niño sin letras" by José Ortega Munilla on Textopian. Read with annotations and highlights.
Un peón de albañil, de cierta urbe importantísima, vino a verme en ocasión no lejana, diciéndome de esta manera:
-Me permito molestar a usted, interrumpiendo su trabajo, con un propósito que ha de parecerle estimable. No vengo a pedir a usted dinero, ni recomendaciones para destino, ni cosa alguna semejante. Lo que voy a solicitarle es un maestro para mi hijo. Ha de saber usted, respetable señor mío, que mi hijo mayor, Andrés, cuenta hoy ocho años y aún no ha podido entrar en ninguna escuela, porque en las que tienen organizadas en esta ciudad la Nación y el Municipio, no hay espacio bastante para los que solicitan la gracia de la enseñanza. A duras penas he enseñado yo a mi Andresito a deletrear y a hacer palotes. Eso no es bastante. Yo quiero que mi hijo sepa más. ¿Dónde le conduciré?