Explore "Rasgos de España: La reina y los pobres" by José Ortega Munilla on Textopian. Read with annotations and highlights.
Entre los homenajes que recibirá hoy Su Majestad la Reina doña Victoria Eugenia con motivo de la celebración de su santo, y fuera de los rituales palatinos, sentirá la hermosa Señora misteriosas vibraciones del afecto disperso que palpita en todas las clases sociales para amar y admirar a la augusta consorte del Monarca. La inteligencia y la energía que ella pone en la defensa del pobre, en el amparo del tuberculoso, en la protección de los débiles, serán recompensadas por maneras que no caben en la etiqueta. Millares de favorecidos manifestarán su gratitud a la Reina. Yo imagino, en visión fantástica, que muchos, muchos corazones, estremecidos de amor, se reunirán en la ofrenda de la gratitud.
He tenido la fortuna de asistir en la tarde del día 17, en el salón de Columnas del Real Palacio, al reparto de trajes hecho personalmente por la Reina a los pobres de la capital. Fue una fiesta de familia, de la que forman parte en esta buena tierra castellana los altos palaciegos. La Reina Victoria Eugenia, la Reina madre, la infanta doña Isabel y las infantitas doña Beatriz y doña Cristina, presidían el acto. Allí estaban el ilustre obispo de Madrid-Alcalá y la mayor parte de las clamas de la grandeza. De cada parroquia llegaba el cura con la presidenta del grupo y con dos pobres, varón y hembra. Las infantitas recibían de las damas el paquete de prendas. La Señora los tomaba de sus manos y los entregaba a los favorecidos. Y, no obstante lo enojoso del trabajo, la Reina interrogaba. He aquí que llega una mujer del pueblo con un niñito de pecho. Ella le abrigaba bajo los pliegues del mantón. La Reina dijo: