Explore "Alma vasca" by José María Salaverría on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ningún trozo geográfico o antropológico del mundo se halla bastante aislado para que pueda suponérsele único, virgen de todo contacto y libre de comunicaciones reales. El territorio vasco, por su pequeñez y por la posición que ocupa precisamente en el gran camino de las migraciones, no es el que más se ha librado de las influencias externas. Nos atreveríamos a decir que los vascos, semejantes en esto a los ingleses, admitieron siempre todo lo que llegaba del exterior. Por tanto, en el contenido del país hay mucho de mosaico, cuyas piezas múltiples es fácil hoy mismo separar con un mediano espíritu de observación. En el país vasco han ido posándose los residuos de las civilizaciones circulantes, sobre todo y casi exclusivamente las civilizaciones hispano-castellanas. En el propio idioma éuscaro se descubren numerosos vocablos de origen medioeval, y hasta del tiempo oscuro en que el bajo latín se convertía en rudo romance castellano. No es necesario resaltar ahora cómo la legislación foral hispano-castellana va dejando en las leyes vascongadas sus distintos y sucesivos aspectos.
En cuanto a la arquitectura, el país vasco acoge las formas que llegan de la meseta central, hasta las formas de origen mahometano; en Azpeitia y Azcoitia, efectivamente, se ven casas abolengas donde el ladrillo está trabajado según la manera mudéjar.