Explore "Amalia" by José Mármol on Textopian. Read with annotations and highlights.
No bien atravesó el patio el señor jefe de Policía, cuando el cura Gaete, que lo vio por entre los cristales de la puerta del salón, se despidió de las señoras y se fue derecho al gabinete del ministro gobernador, que por un principio de republicanismo recibía a todo el que entraba hasta él, sin ceremonias ni edecanes.
La cabeza de Medusa, o la aparición del alma de su padre no habrían producido en nuestro don Cándido Rodríguez la impresión que la cara del cura Gaete; pues su espíritu, tan abrumado de impresiones desgraciadas después de algún tiempo, sufrió una revolución tal, que estuvo el hombre por dar vuelta a la silla y ponerse de espalda al gobernador y al cura de la Piedad.