Explore "La majestad caída" by Juan Antonio Mateos on Textopian. Read with annotations and highlights.
I
Rugían las multitudes, se le habían roto los frenos a la bestia humana. Una ebriedad, una locura espantosa en que una idea se había apoderado del cerebro de aquel conjunto que se agitaba frenético pidiendo a voces la renuncia del presidente; el escándalo era su voz, el desorden, las manifestaciones de voluntades mezcladas con el desastre; eran las olas encontradas de un mar embravecido, la lógica del furor llevada en el torrente de la revolución hasta el último límite, en que se pedía la muerte del general Porfirio Díaz. El cielo mexicano no había oído nunca esas palabras en el imponente alarido del pueblo; por el contrario había oído vitorear al César, ovacionar a la majestad imperante, escuchando cánticos a la paz.