Explore "El lazarillo de Manzanares" by Juan Cortés de Tolosa on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pues no paró aquí la desventura, porque en el tiempo que estuvimos fuera se nos quemó la casa. Y pasó desta manera: nosotros habitábamos dos aposentos obscuros, por cuya causa teníamos de contino luz en ellos, en uno de los cuales habíamos recogido nuestro ajuar y cantidad de lino para echar telas o vendello hilado. Y como un perro de casa viniese ya a los alcances al gato, que traía un pedazo de carnero, y tanto por huir dél cuanto por comerle seguro se entrase por la gatera que la puerta de nuestro tesoro tenía y se subiese sobre una alacena de la cual estaba colgado el candil, le derribó sobre un tercio de lino, de manera que se quemó el aposento.
Y aquí entra cuán llana verdad sea que lo bien ganado se pierda, y lo mal ello y su dueño. Porque, como echasen la puerta en el suelo, subieron muchos gatos que acabaron lo que el de casa empezó.