Explore "Un hombre muy miserable llamado Gonzalo" by Juan Cortés de Tolosa on Textopian. Read with annotations and highlights.
Nació Goncalo en la ciudad de los Camaleones. Fue hijo de otro Goncalo, presidente en este género de animales, y de doña Aldonca, a quien su marido convirtió en camaleona. Cuyo padre de nuestro Goncalo meritíssimamente ocupó el primer lugar de miserable, tanto que hizo verdad la opinión de Aristóteles cerca de los que son avisados, afirmando no engendrar éstos hijos que lo sean, porque, divertidos en sus negocios o en cosas de ingenio, están en aquel acto tan ocupada la imaginativa que no tiene la materia de que se forman suficiente capacidad para que el hijo sea otro ellos, porque estuvo tan en sí como del efecto se puede entender, pues sacó a luz el inventor de la hambre, que, si en algo no le pareció, fue en ser más miserable que él.
Murió este tal padre de ahíto como los estreñidos de cámaras, haziéndose para ello del ojo la muerte y el tiempo, cansados los dos de un hombre para nada bueno, muy flemático y de aquéllos que aun no responden, encargándoles algún negocio, «harélo, que es camino de mi casa»; cuyo instrumento, en solos quatro días, fue un hartazgo en un combite que un amigo, rezién venido de las Indias, le hizo, porque era cínico en su casa y Epicuro en la agena. Por cuyo medio quedó huérfano Goncalo de padre y madre, viudo y con quatro hijos que al presente tenía; porque la madre vivió tassadamente el tiempo que en el mundo estuvo. Un criado que sus padres tuvieron, del qual se pudo dezir que si él avía comido su pan que también ella comió el suyo, pues sirviendo en otra parte de escudero la traía la mitad de su ración, con que hazía llevaderos tantos trabajos como de la casa de un avariento se puede entender. La pobre moca se vio en religión tan estrecha, que ni la calcavan ni davan de comer: rindióse haziendo lugar a una María, muger segunda de nuestro Goncalo, a quien yo conocí.