Explore "Gil Gómez el insurgente" by Juan Díaz Covarrubias on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al cabo de un momento doña Regina levantó la cabeza, enjugó sus lágrimas y continuó:
-No sé cuánto tiempo permanecí dormida en el carruaje. Cuando volví en mí, me encontré acostada en un suntuoso lecho de una suntuosa habitación.