Explore "Gil Gómez el insurgente" by Juan Díaz Covarrubias on Textopian. Read with annotations and highlights.
En las inmensas llanuras que se encuentran hacia el sur en el estado de Veracruz, entre las pequeñas aldeas de Jamapa y Tlalicoyan, orillas de un brazo del río Alvarado y no tan cerca de la barra de este nombre, para que pudiera considerarse como un puerto de mar, se alzaba graciosa a la falda de una colina y como oculta a la mirada curiosa de los escasos viajeros que por allí suelen transitar, la pequeña aldea de San Roque, cuyo modesto campanario se podía percibir entre el follaje de los árboles, dominando el pintoresco caserío.
Esta aldea, medio oculta en una de las quebradas del poco transitado y mal camino que conduce de la barra de Alvarado a la villa de Córdoba, aislada completamente de las relaciones comerciales y políticas, contendría escasamente en la época que comienza esta narración, de seiscientos a ochocientos habitantes, la mayor parte indígenas, labradores en los sembrados de maíz, de tabaco y de caña que se cultivan en algunas rancherías de las inmediaciones, familias de viejos señores de las ciudades más cercanas, como Veracruz, Jalapa, Orizaba, Cosamaloapan, antiguos guardias de las milicias del virrey, retirados ya del servicio, restos de la aristocracia de segundo orden, cuya decadencia comenzaba ya en aquella época o hasta media docena de acomodados labradores, que poseían fértiles terrenos en que cultivaban las semillas que tanto abundan en esos climas privilegiados.