Explore "Consolación a Helvia" by Lucio Anneo Séneca on Textopian. Read with annotations and highlights.
Todos mis consuelos deben dirigirse hacia aquel lado de donde brota con toda su fuerza el dolor maternal: «Estoy privada de los abrazos de mi amado hijo; no gozo de su presencia, de su palabra: ¿dónde está aquel cuyo rostro disipaba la tristeza del mío, en el que depositaba todas mis penas? ¿dónde aquellos coloquios de que me mostraba insaciable? ¿dónde aquellos estudios a los que asistía con más gusto que una mujer, con más familiaridad que una madre? ¿dónde aquellos encuentros y aquella alegría infantil al ver a la madre?» Te representas aún los sitios de nuestros regocijos y expansiones, y no puedes olvidar las impresiones de nuestra reciente conversación, tan a propósito para oprimir tu alma.
Porque la fortuna te reservaba todavía esta pena cruel: la de hacerte regresar tranquila y sin sospechar tu desgracia tres días antes de que descargase el golpe.