Explore "De la clemencia" by Lucio Anneo Séneca on Textopian. Read with annotations and highlights.
Habiendo nombrado a los dioses, propondré al príncipe el mejor ejemplo que pueda imitar, siendo para sus súbditos lo que quisiera que los dioses fuesen para él.
¿Le convendría que las divinidades fuesen inexorables con sus faltas y errores? ¿le convendría que lo persiguiesen hasta el último castigo? ¿Qué Rey puede estar seguro de que los arúspices no recogerán sus restos? Y si los dioses, en su indulgencia y justicia, no castigan en el acto con el rayo los crímenes de los poderosos, ¿cuánto mas justo es que el hombre colocado sobre los demás hombres ejerza su poder con dulzura, y se pregunte si el aspecto del mundo no tiene más atractivo y encanto para los ojos en día despejado y sereno que en medio de los repetidos fragores del trueno que conmueven el espacio y de los relámpagos que brillan por todas partes? Ahora bien, el espectáculo de una autoridad apacible y moderada igual es al de un cielo sereno y despejado.