Explore "De la clemencia" by Lucio Anneo Séneca on Textopian. Read with annotations and highlights.
Yo te pregunto, Alejandro; ¿qué diferencia hay entre arrojar a Lisimaco a un león o desgarrarlo con tus propios dientes? Aquella boca ensangrentada es la tuya; la fiera eres tú.
¡Oh cuánto preferirías poseer tú mismo aquellas garras, aquellas fauces bastante anchas para tragar un hombre! No te pediremos que esa mano que lleva a los amigos muerte segura sea clemente para alguno, que ese espíritu cruel, insaciable azote de las naciones, se calme sin muertes y estragos; diremos que eres clemente si para matar a un amigo eliges verdugo entre los hombres.