Explore "De la ira" by Lucio Anneo Séneca on Textopian. Read with annotations and highlights.
Intentaremos hacer ahora, querido Novato, lo que más deseabas, es decir, arrancar la ira, o al menos refrenarla y moderar sus ímpetus. Algunas veces es necesario atacarla de frente y al descubierto, cuando lo permite la debilidad del mal otras por modo indirecto, cuando su excesivo ardimiento se exaspera y recrudece ante los obstáculos.
Importa mucho saber si goza de grandes fuerzas y si está en su plenitud; si es necesario azotarla y rechazarla, o ceder al primer ímpetu de la tempestad que arrastraría el dique con ella. Consultar debemos la índole de cada cual; porque algunos se dejan vencer por súplicas, otros contestan a la sumisión con insultos y violencias.