Explore "De la vida bienaventurada" by Lucio Anneo Séneca on Textopian. Read with annotations and highlights.
Así que si alguno de éstos, que agavillados ladran a la filosofía, me dijere lo que suelen: «¿Por qué hablas con mayor fortaleza de la que vives? ¿Por qué humillas tus palabras al superior? ¿Por qué juzgas por instrumento necesario el dinero? ¿Por qué te alteras con el daño? ¿Por qué lloras con las nuevas de la muerte de tu mujer o de tu amigo? ¿Por qué cuidas tanto de tu fama? ¿Por qué te alteran las malas palabras? ¿Por qué tienes jardines con mayor adorno del que pide el natural uso? ¿Por qué no comes con las leyes que das? ¿Por qué tienes tan lucidas alhajas? ¿Para qué bebes vino de más años que los que tú tienes? ¿Por qué labras casas? ¿Por qué plantas arboledas para sólo hacer sombra? ¿Para qué trae tu mujer en sus orejas la hacienda de una casa rica? ¿Por qué das a tus criados tan costosas libreas? ¿Por qué has introducido que en tu casa sea ciencia el servir, haciendo que los aparadores se dispongan, no a caso, sino con arte? ¿Para qué tienes maestro de trinchar las aves?» Añade si te parece.
«¿Para qué tienes hacienda en la otra parte del mar? ¿Para qué posees más de lo que conoces? ¿Por qué eres tan torpe o tan descuidado, que no tienes noticia de tus pocos criados, o vives tan desconcertadamente, que por tener tantos no es suficiente tu memoria a conocerlos?» Yo ayudaré y esforzaré después estos baldones que me das, y me haré otros muchos cargos más de los que tú me pones.