Explore "De la vida bienaventurada" by Lucio Anneo Séneca on Textopian. Read with annotations and highlights.
Deja, pues, de prohibir a los filósofos las riquezas, que nadie condenó a la sabiduría a que fuese pobre.
Podrá el filósofo tener grandes riquezas; pero serán no quitadas a otros, ni manchadas con sangre ajena: tendrálas, y serán adquiridas sin injuria de otros y sin ganaricias suyas, y en él será igualmente buena la salida, como lo fue la entrada.