Explore "Jeromín" by Luis Coloma on Textopian. Read with annotations and highlights.
Marcaba la Liga santa en uno de sus capítulos que todos los años por el mes de marzo, o a lo más tardar por abril, debían estar las escuadras de las tres potencias en el mar con un ejército igual, por lo menos, al que habían presentado en 1571. Mas al morir San Pío V, el 1 de mayo del 72, todavía no se habían puesto de acuerdo las potencias para esta segunda campaña, a pesar de los sobrehumanos esfuerzos que para ello hizo aquel santo anciano. Logrolo al fin su sucesor, Gregorio XIII, por el mes de julio, y el día 6 arrancó Don Juan de Austria del puerto de Mesina con Marco Antonio Colonna para incorporarse en Corfú con la flota veneciana, que andaba por aquellos mares de Levante. Mandábala Jacobo Foscarini, en sustitución del viejo Sebastián Veniero, contra quien había presentado muy graves quejas en el Senado de Venecia Don Juan de Austria, y venía como lugarteniente de éste el duque de Sessa, en vez del comendador mayor, don Luis de Requeséns, nombrado por Felipe II gobernador de Milán. Éstas eran las únicas modificaciones hechas en la flota.
«Aquella expedición -dice un historiador- fue emprendida con indiscutible retraso, continuada con lentitud y malograda por desacuerdos. Nadie hubiera creído en octubre de 1571 que los vencedores de Lepanto habían de regresar así en 1572.» Y así regresaron, en efecto, sin haber logrado combate formal con el Turco, y sin más botín de guerra que la magnífica galera del nieto de Barbarroja, apresada por el marqués de Santa Cruz y traída a Nápoles para rebautizarla con el nombre de La Presa. Diose aquí por terminada la jornada, y los venecianos fueron a invernar a Corfú, la flota pontificia en Roma y Don Juan de Austria con su escuadra a Mesina, y de allí a Nápoles, donde, por su mala ventura, mandole invernar Felipe II.