Explore "Jeromín" by Luis Coloma on Textopian. Read with annotations and highlights.
La presencia de Jeromín en Villagarcía iluminó el severo castillo de los Quijadas con un rayo de alegría que vino a reflejarse en todos los moradores. La risa de un niño alegra siempre y vivifica cuanto le rodea, como el canto de un pájaro alegra un bosque sombrío y el rayo de sol disipa las más espesas tinieblas.
Componían entonces la servidumbre de doña Magdalena, y posaban con ella en el castillo, dos dueñas de honor, doña Isabel y doña Petronila de Alderete, ambas viudas, hidalgas y primas hermanas; cuatro doncellas, de las cuales sólo de dos se han conservado los nombres, Luisa y la Rubia; dos escuderos, Diego Ruiz y Juan Galarza, hidalgo viejo este último, compañero de armas de Quijada; tres pajes, un mayordomo, Pedro Vela de nombre, y un contador que poseía toda la confianza de la señora y se llamaba Luis de Valverde. Seguía luego la chusma de cocinas, corrales y caballerizas, y contábanse también seis soldados viejos de Luis Quijada que cuidaban de la artillería y armamento de la fortaleza, inútil entonces por la paz interior que reinaba en Castilla, pero prevenida siempre por cualquier desmán que sobreviniese.