Explore "Jeromín" by Luis Coloma on Textopian. Read with annotations and highlights.
La llegada de los reos distrajo por completo los ánimos y de tal manera absorbió la atención de todos, que hubiérase dicho que ni aun respiración tenía aquella apelmazada muchedumbre.
Oyéronse entonces con toda claridad las campanas del Santo Oficio, que doblaban tristemente anunciando la salida de los reos, y lo primero que apareció en la plaza fue la cruz parroquial del Salvador, con manga negra y sus dos acólitos con ciriales. Venían luego dos largas hileras de penitentes devotos con hachas encendidas, entre los cuales se contaban nobles caballeros, señores de títulos y algunos grandes de España. Entre estas dos filas, y como a unos treinta pasos de la cruz parroquial, venía el fiscal del Santo Oficio, Jerónimo de Ramírez, trayendo el estandarte de la Santa Inquisición, de damasco carmesí, con el escudo blanco y negro de la Orden de Santo Domingo y las armas reales bordadas en oro; leíanse en sus dos extremos estas inscripciones: Exurge, Domine, et iudica causam tuam. Ad diripiendos inimicos fidei.