Explore "Pequeñeces" by Luis Coloma on Textopian. Read with annotations and highlights.
La noticia cayó como una bomba, y aunque muchos quisieron negarla frente a frente de la evidencia misma, estrellábanse sus negaciones contra un documento oficial, legítimo y auténtico, que había circulado el día anterior por todas las casas de la Grandeza. Era un oficio de la mayordomía mayor de su majestad, en que el jefe superior de Palacio decía letra por letra y punto por punto a todos los Grandes de España…: «Excelentísimo señor: Su majestad el rey don Alfonso XII (q.D.g.) se ha servido señalar la hora de las dos de la tarde del día 7 de febrero para la ceremonia de cubrirse ante su Real presencia los señores Grandes de España que al margen se expresan, etc., etc.». Y entre aquellos nombres al margen expresados, por riguroso orden de antigüedad inscritos, recordando todos ellos la grandeza de los caracteres, la firmeza de las virtudes, la nobleza de los pensamientos y el valor de las hazañas de que está llena nuestra historia, leíase con todas sus letras, puesto el segundo, el del excelentísimo señor don Jacobo Téllez-Ponce Melgarejo, marqués de Sabadell.
El caso era curioso, y los aficionados a investigar la razón íntima de los actos del prójimo, los inteligentes en escudriñar los puntos oscuros de los más sencillos eventos de las vidas ajenas, los más hábiles peritos en el arte sutilísimo de atar cabos con cabos, encontraron al punto empalmes subterráneos entre el oficio del jefe superior y el suelto que había publicado La Flor de Lis algunos días antes. Según esta, susurrábase que cierto personaje de gran importancia, retirado algún tiempo de la política, volvía de nuevo a la arena del combate, seguido de numerosa mesnada y enarbolando en su robusta mano, con honrada independencia, la bandera de Alfonso XII.