Explore "El falso brahmán" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Disparaban los sikaris fríamente, como viejos cazadores, lanzando sus balas cónicas en todas direcciones, pues el ataque se había hecho envolvente. Pero los terribles animales, poseídos por el demonio de la venganza, no habían interrumpido su espantosa embestida.
Tres veces pasaron en desenfrenada carrera alrededor del carro, dejándose siempre detrás muertos o moribundos, pues Yáñez y Kammamuri, que eran viejos cazadores, no erraban jamás un tiro.