Explore "El falso brahmán" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Diez minutos después, Yáñez, Tremal-Naik, la princesa, que tenía al niño en los brazos, y que parecía no haber sufrido jamás aquel misterioso fluido magnético, y finalmente Kammamuri, hallábanse reunidos en una cómoda salita amueblada a la inglesa.
Los dos cocineros del palacete, informados ya de que el marajá y sus compañeros deseaban almorzar, habían preparado la mesa, adornándola con muchas flores.