Explore "La Cecilia y la Gabriela" by Luis Bonafoux Quintero on Textopian. Read with annotations and highlights.
El enchironamiento de la Cecilia Aznar, que celebro mucho y muy de veras, porque, no satisfecha con planchar al señor Pastor, ni con dar guerra a toda España, había empezado a darla a través del Pirineo, como si París no nos propinase Cecilias a todo pasto, coincide con la petición de indulto de la Gabriela Bompard, cuyo infeliz hermano le ha escrito al ministro de la Justicia: "Mi padre murió de pesar, a consecuencia del crimen que cometió mi hermana, dejándome solo, cuando no tenía más de diez y siete años, sin otro porvenir que el tener que soportar en silencio la vergüenza de un nombre manchado."
Almas gemelas, Cecilia y Gabriela, convulsionarias ambas, ambas embusteras, con todos los caracteres de la histerya mayor, la Gabriela resulta superior a la Cecilia por fina, aventurera y valerosa o inconsciente dentro del crimen.