Explore "La nochebuena en el mar" by Luis Bonafoux Quintero on Textopian. Read with annotations and highlights.
Un mar rebelde, que hacía visos de bilis colérica, oponíase con tenacidad ciega a la marcha del Tamaulipas. Grandes pirámides de olas le alzaban en vilo y le ponían perdido de agua. Crujía la madera y chirriaba el hierro dando tumbos sobre las verdosas aguas que alzaban sus ondas alrededor del barco, y se encrespaban y crecían en borbotones de espuma para escupírselos a la cara, tan pronto como se deprimían y acurrucaban humildemente, a guisa de piel de chacal que se dispone a recibir la presa, para atraerla a los remansos aterciopelados y dormidos en apariencia… La casa flotante continuaba gimiendo, como si se la abriese en canal, y llorando lágrimas salobres. Aquello era igual a viajar dentro de un trueno… Pero el Tamaulipas resistía como si tal cosa, con valor y majeza, aquel manteamiento terrible.
-¿Cuántas millas? -se preguntaba.