Explore "El fistol del diablo" by Manuel Payno on Textopian. Read with annotations and highlights.
El lector recordará que al fin del capítulo anterior dejamos a Arturo enfermo y a Teresa en el mar, al capitán Manuel moribundo y a Celeste en manos de la justicia. Comencemos por nuestro Arturo, que encontró en su enfermedad más auxilios que los que podía esperar, pues que Veracruz es un país hospitalario, y en aquella simpática e ilustrada juventud encuentran siempre alivio la desgracia y el infortunio.
Los primeros días fueron fatales para Arturo; la enfermedad y las extrañas cosas que le habían pasado en pocos días hicieron un efecto rarísimo en su organismo nervioso. Y había momentos en que se levantaba del lecho y corría por el cuarto con los brazos abiertos, exclamando: «¡Teresa! ¡Teresa mía!» Después, en voz alta pronunciaba palabras incoherentes y sin orden alguno, pero en las que se echaba de ver, sin embargo, que profundos pesares y remordimientos destrozaban su corazón.