Explore "El fistol del diablo" by Manuel Payno on Textopian. Read with annotations and highlights.
Según es costumbre, a las tres y media de la mañana siguieron nuestros viajeros su camino para Perote. En esta vez no se acomodaron en el estrecho carruaje para dormitar, sino que todos despiertos y sobre sí, comenzaron a discutir acerca de la conducta que deberían observar si los ladrones atacaban.
Hacía tres días que a la salida de Puebla había sido detenida la diligencia, y los pasajeros amarrados y despojados de cuanto tenían. Pero como la civilización y finura de los ladrones de la República Mexicana excede a cuanto puede apetecerse, cosa que, en obsequio de la justicia, deben reconocer y confesar los viajeros extranjeros, los transeúntes fueron atados de pies y manos, y colocados con el rostro contra la tierra, habiendo tenido algunos la ventaja de conservar su ropa interior.