Explore "El fistol del diablo" by Manuel Payno on Textopian. Read with annotations and highlights.
Celeste sufría sus martirios con la resignación de una santa; y en dos cosas esperaba confiada: o en el auxilio que pudiera prestarle el sacerdote que la defendió de la brutalidad de los soldados el día de su prisión, o, en último caso, en una sentencia de muerte.
En cuanto al tinterillo, asustado por Macaria, por una parte, y temiendo, por otra, ser descubierto y separado del destino que ocupaba en la cárcel, dejó para más tarde el llevar a cabo su intento, pues era hombre que sólo se aventuraba en una empresa cuando estaba seguro de la impunidad.