Explore "Los bandidos de Río Frío" by Manuel Payno on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ésta fue la primera palabra que con valor y corazón pronunció el licenciado Lamparilla luego que el cura cerró con llave y cerrojo la puerta del cuadrante y que se consideró en completa seguridad.
-¡Ira de Dios, señor cura! -volvió a repetir. Si no ha sido por los ruegos de la patrona de la casa que se me hincó de rodillas, abro la puerta, mato con mis pistolas tres o cuatro de esos salvajes borrachos y arreo a los demás a cintarazos, comenzando por don Melquiades.