Explore "El doncel de don Enrique el doliente" by Mariano José de Larra on Textopian. Read with annotations and highlights.
Estando en esto llegó / Uno que nuevas traía. / -Mercedes a ti, fortuna, / De esta tu mensajera. / Rom. del rey Rod.
-Ya veis que en ningún caso puede convenirme -decía agitado Villena al astrólogo un día. Cuando tengo vencidos casi los obstáculos todos que a la posesión de mi maestrazgo parecían oponerse; cuando unos ya, merced a mis beneficios y promesas, han vuelto a entrar en la senda del deber; cuando otros, cansados del poco fruto de la diligencia de don Luis de Guzmán, ceden en tan obstinada demanda y dan al olvido su rencor, ¿querrán que yo exponga a los riesgos de un combate el objeto de todas mis ansias y desvelos? ¡Qué bobería, Abenzarsal! Fuerza es para suponer en mí semejante delirio no conocer cuánto he deseado ese maldecido maestrazgo. ¡Por cierto que puede ser dudoso el éxito del combate! No quiero yo decir con esto que mi antiguo escudero Hernán Pérez carezca de valor de ningún modo; pero una cosa es tener valor, y otra estar seguro de vencer a Macías. Abenzarsal, el combate no puede verificarse sino para perder yo el maestrazgo por lo menos; y no se verificará.