Explore "La escuela de los maridos" by Molière on Textopian. Read with annotations and highlights.
DON GREGORIO.- Dios los cría y ellos se juntan. ¡Qué familia! Un hombre maduro, empeñado / en vivir como un mancebito de primera tijera, una solterita desenfadada, y mujer de mundo, unos / criados sin vergüenza, ni. No, la prudencia misma no bastaría a corregir los desórdenes de / semejante casa. Lo peor es que Rosita no aprenderá cosa buena con estos ejemplos, y tal vez / pudieran malograrse las ideas de recogimiento y virtud que he sabido inspirarla. Pondremos / remedio. Muy buena es la plazuela de Afligidos; pero en Griñon estará mejor. Sí, cuanto antes; y / allí volverá a divertirse con sus lechugas y sus gallinitas.