Amores by Ovid

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Mis preces son justas: la linda joven que me fascinó, o me ame, o consiga que yo la ame siempre. - Ah!, pedí demasiado: con que consienta ser amada, habrá oído Citerea todos mis ruegos. Acoge benévola al que te ha de servir mientras aliente con vida, y escucha las protestas del que sabrá guardarte fidelidad inquebrantable. Si los nombres ilustres de mis antepasados no me recomiendan; si un simple caballero es el autor de mis días; si no labran mis tierras innumerables arados, y mi padre y mi madre vivieron con sobria economía, que me abonen Apolo, las nueve hermanas y el numen plantador de las viñas, el amor que me entrega a tu poder, mi constancia, que ninguna abatirá, y mis puras costumbres, mi ingenua sencillez y el pudor que colorea mi rostro. No me placen mil jóvenes a la vez; no soy mudable en amar, y, puedes creerme, tú sola serás el norte de mi perenne inclinación. Así merezca vivir contigo los años que me hilen las Parcas, y morir antes que profieras una sola queja contra mí. Sé tú el tema dichoso de mis cantos, y éstos surgirán dignos del objeto que los inspira. A los cantos debe la celebridad Ío, aterrada por sus cuernos; Leda, seducida por el adúltero Jove, bajo la figura de un cisne, y Europa, que atravesó el mar sobre las espaldas de un toro engañoso, sujetando los cuernos retorcidos con sus virginales manos. Nosotros asimismo seremos celebrados por todo el orbe, y nuestros nombres irán siempre inseparablemente unidos.

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