Read "Amores" by Ovid online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
¿Conque he de ser a todas horas víctima de nuevas acusaciones? Estoy cansado de combatir tantas veces por la victoria. Si mis ojos se elevan a las últimas gradas del fastuoso teatro, escoges entre mil la mujer que justifique tu resentimiento. Si una cándida muchacha pone en mí silenciosa sus miradas, la acusas de entenderse secretamente conmigo por los gestos del rostro. Si alabo a ésta, te mesas con furia los inocentes cabellos; si la difamo, sospechas que trato de disimular el engaño. Que el color arrebata mi semblante, me culpas de frialdad hacia ti; que palidezco, en seguida crees que me muero por otra. En verdad te digo que quisiera ser culpable del yerro que me atribuyes; al menos soportaría con entereza de ánimo el castigo merecido; mas ahora me recriminas sin motivo, y creyendo de mí todo lo que sospechas, tú misma destruyes los efectos de tu cólera injustificada. Contempla al asno de largas orejas y suerte miserable: no acelera los pasos por más golpes que lluevan sobre sus lomos. He aquí mi nuevo delito: Cipasis, tu hábil peinadora, es acusada de haberse revuelto conmigo en el lecho de su señora. Los dioses me preserven, si abrigo alguna vez intenciones pecaminosas, de entregarme a una mujer de condición despreciable. ¡Qué hombre libre querrá unirse con los lazos de Venus a una esclava y estrechar sus espaldas lívidas a fuerza de azotes! Añade que es la encargada del ornato de tus cabellos, y que debes excelentes servicios a sus diestras manos. ¿Había de solicitar a sierva tan fiel a tu persona? ¿Qué iba a conseguir sino una repulsa y una acusación? Te lo juro por Venus y el arco del niño volador, soy inocente del crimen que se me imputa.