Explore "La expiación de mi madre" by Giorgos Viziinos on Textopian. Read with annotations and highlights.
Esta confesión hizo en mi una impresión profundísima, y me dejó reflexionando en lo mucho que había debido sufrir la pobre mujer. Cuánto más virtuosa, cuánto más piadosa, tanto mayores habrían de ser las torturas de su alma. ¡Qué tormento más terrible y cruel! ¡La conciencia del pecado, la necesidad moral de purgarlo y la imposibilidad de hacerlo! Veinte y ocho años hace que aquella mujer desgraciada se atormenta, sin poder calmar sus remordimientos ni en la desgracia, ni en la dicha.
Desde el instante en que conocí esta historia, todos mis pensamientos se concentraron en buscar los medios de consolar el corazón de mi madre, esforzándome en hacerle presente, por un lado, que su pecado no había sido voluntario, y por otro, que la justicia de Dios, siempre misericordiosa, no mide el castigo por el crimen, sino que juzga según nuestros pensamientos y nuestras intenciones. Por un momento creí que mis esfuerzos habían logrado algún resultado. Sn embargo cuando, tras de una ausencia de os años, mi madre vino ú verme á Constantinopla, creí del caso hacer por ella alguna cosa más solemne.