Explore "Leyendo a Vaz Ferreira" by Rafael Barrett on Textopian. Read with annotations and highlights.
He aquí el más raro de los filósofos: un filósofo de buen sentido; el más raro de los lógicos: un lógico en guardia siempre contra su propia razón. Hay en las cosas de la inteligencia una moral también, y Vaz Ferreira la lleva hasta el ascetismo. Le verán constantemente ocupado en barrer sofismas, en distinguir lo complementario de lo contradictorio, en reducir las exageraciones, en aventar las falsas simplificaciones, en redondear, limar los ángulos que forman nuestras secas rectas mentales al buscar la curva misteriosa de la vida, en aclarar lo confuso y esfumar lo equivocadamente aclarado, en restablecer nuestra certeza y nuestra duda allí donde la olvidábamos.
Pero él mismo nos presenta la imagen exacta de su labor: «Así como los cirujanos no emprenden una operación sin desinfectar previamente todos los útiles que proponen usar, así nadie debería empezar un raciocinio sin haber dejado de antemano todas las palabras que vas a emplear, completamente asépticas de equívocos». Noble afán de limpieza, castidad científica que no se guarda sin dolor, tan oscuro y mal comprendido es el trabajo a que obliga, tan numerosos son los sueños, las metáforas, las teorías, las obras que el pensador ha de amputar de su espíritu y arrojar de sí, con un heroico «¡esto no sirve!». Renunciar al efecto, a la fácil originalidad, «haber reservas a las doctrinas en boga, resignándose a pasar por incomprensivo, y después a no tener ningún mérito por haber tenido razón», limitar su público y sacrificar la gloria a la pulcritud del talento… ¿no es bastante?