Explore "A propósito de dos libros" by Rafael Barrett on Textopian. Read with annotations and highlights.
Son El eterno cantar y Vida que canta.
Emilio Frugoni y Ángel Falco me proporcionan hoy simpático tema para / conversar un poco. Frugoni es un poeta de interior; desde la primera / página nos habla de silencio. Su idioma nos acaricia con su / aterciopelado claroscuro; su ritmo no es objetivamente musical, pero sí por dentro; quiero decir que despierta en el fondo de nuestro ser otra / melodía, de la cual tenemos conciencia sin que la oigamos. Sus / metáforas están cargadas de intenciones, de ecos y de buen gusto. Les / entran sin ruido y no se van: «la sonámbula voz del piano», «la pupila / mansa del agua», «una lágrima, el punto de las canciones», «la oscura / señal de mi existencia a ti va unida», «tal vez se te acerque el pasado y / no le huyas», y aquella vela de barca, en el tempestuoso horizonte, / abatiéndose y alzándose semejante a un enorme pañuelo que tiembla en un / adiós, y aquel reloj, «corazón del tiempo que late sobre un muro», y / aquel sauce inclinado hacia el arroyo «como un frustrado pescador de / estrellas», y tantas y tantas. Frugoni es de una delicadeza reflexiva, / libre de artificios románticos; de ahí el alcance filosófico de sus / poemas «Canto del soñador», «El reloj», y el precioso análisis / psicológico de «El místico». Para este fino poeta, el dolor debe ser / trabajado y saboreado; debe ser como un áspero mineral de donde se / extrae el oro del ensueño. Una de sus poesías se titula «El delicioso / mal», y en la titulada «Semblanza», que empieza «sé que eres triste, y / por lo tanto buena», están los tres mejores versos del libro; no resisto / al placer de citarlos: «Eres gruta de un hondo desconsuelo, -donde al / entrar el alma de las cosas-, se oscurece y se impregna de tu duelo». / ¡Qué sencillez de expresión y cuánta poesía! Todo Frugoni está ahí. / Hasta en sus octosílabos de italiana dulzura, mitad bucólicas, mitad / madrigales, encontrarán menos el erótico que al artista contemplando la / forma femenina. El sexo no le quita ideas; se las da. El poeta avanza / más allá de los nervios. En su doble ternura anhela para los hombres un / futuro mejor; pero no pretende conquistarlo por la violencia: aguarda / estoicamente a que baje a la tierra «el Amor, -lumbre divina- que no / deja un rincón triste ni oscuro». Para interpretar a Frugoni sería / necesario su lenguaje insinuante y discreto. Más vale releer y callarse.