Explore "Hormigas entre gigantes" by Alicia de los Ríos Merino on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando una persona es desaparecida lo que desaparece no sólo es ella o su presencia física, desaparecen también, a veces imperceptiblemente, las personas que están alrededor. Desaparecen porque lo que está en el centro es la ausencia y la ausencia lo abarca, lo devora todo. Así lo he ido entendiendo en estos años de conocer las distintas y diversas formas de vivir una desaparición, a través de quienes esperan, buscan, temen, imaginan, anhelan. La desaparición a veces también nos desaparece.
Ante la presencia de la ausencia, las infancias y adolescencias tienen un riesgo particular a desaparecer, al menos en dos sentidos. El primero, porque las personas adultas estamos ocupadas en lo urgente, lo importante: encontrar a quien fue desaparecido. Y ponemos todas las herramientas y la energía en lograrlo, porque es lo que queremos y necesitamos, encontrar a ese amor, intentar recuperar lo que fuimos. Y buscar es el único verbo que importa; la persona desaparecida es lo único que importa. El segundo, porque tenemos tanto miedo a la desaparición y a lo que hace en nosotras y nosotros, que queremos proteger a las infancias y adolescencias de ese vórtice de incertidumbre, de duda, de imaginaciones terribles y posibles; entonces intentamos cuidarles, protegerles tanto que ese exceso de cuidado a veces termina por anularles. Pobres infancias, tan indefensas, tan pequeñas, tan incompletas, que no se enteren de nada, que sigan creyendo que todo sigue igual aunque alrededor el mundo se desmorone.