Explore "Angelina" by Rafael Delgado on Textopian. Read with annotations and highlights.
¡Lejos de esta gente!-me dije esa mañana al salir de la misa de doce, y me fui a mi casa, a mi pobre casita, resuelto a no tratar más ni con los tertulios de la botica ni con las señoritas Castro Pérez, y decidido a no venir a Villaverde sino de tiempo en tiempo.
Después de la comida me puse a escribir. La idea de que Linilla padecía y lloraba por causa mía me tuvo inquieto toda la tarde. Cuando cerré mi carta, estaba yo tranquilo. En ella le hablé francamente: