Explore "Angelina" by Rafael Delgado on Textopian. Read with annotations and highlights.
No me atreví a pedir licencia para ir a Villaverde, aunque las noticias recibidas esa tarde no eran buenas. Tía Carmen había tenido calentura muy ligera. Un resfriado, en concepto del doctor, y nada más. Sin embargo, no estaba yo tranquilo.
Trabajamos en el escritorio hasta las ocho de la noche, y al sentarnos a la mesa, me dijo don Carlos: