Explore "Angelina" by Rafael Delgado on Textopian. Read with annotations and highlights.
En vano charló el P. Herrera esa noche. Nos contó memorias de su vida estudiantil; pero no consiguió alegrarnos, y cuenta que el buen anciano tenía mucha gracia para conversar. Todos estábamos tristes. El mismo, en cierto modo, participaba de nuestra tristeza. La enferma llamó a Angelina, y le dijo:
-Niña: ven a platicar conmigo; mañana te vas, y acaso no volverás a verme, porque, desengáñate, hija, mi mal no tiene remedio. El doctor dice que nervios; pero yo no creo nada de eso. El mejor día sabrás que me he muerto. Pero, niña, no hablemos de eso; siéntate aquí, a mi lado. Voy a pedirte un favor. Mañana no te despidas de mí. Si Dios quiere darme algunos meses de vida, cuando vengas, después de Semana Santa, me verás. Y ya lo sabes, no irás a otra parte, no, porque nos darías un pesar muy grande. Ya sabes que esta es tu casa. Nosotras te queremos mucho, mucho, y vivimos muy agradecidas a tus bondades. Porque, dime, ¿qué necesidad tenías tú de convertirte en enfermera para cuidar de esta vieja achacosa? No, ya se lo dije al señor Cura, que cuando vuelvan a Villaverde vengan a esta casa, a esta pobre casa que es suya.