Explore "La calandria" by Rafael Delgado on Textopian. Read with annotations and highlights.
-¡Pobrecita! -exclamaba doña Manuela, bañados en lágrimas los ojos, al apagar, de un soplo, una larga vela de cera, amarillenta y quebrada en tres pedazos, y extinguiendo con las extremidades del índice y pulgar humedecidas en saliva, el humeante pábilo. ¡Esta noche se nos va! ¡Pero, a Dios gracias, con todos sus auxilios!
-¿Y qué dijo el médico? -preguntó Petrita, la hija de la casera, alargando a su interlocutora otra vela.