La calandria by Rafael Delgado — Read

Explore "La calandria" by Rafael Delgado on Textopian. Read with annotations and highlights.

La joven, pretextando que tenía jaqueca, se retiró a su cuarto antes de que terminara la cena, cerró la puerta, y con ansia febril leyó la carta del ebanista. Una parte de ella, corregidas las faltas de ortografía, que no eran pocas, decía así:

«No te creo, ni puedo creerte. Estoy convencido de que no vales nada y de que no eres digna del amor de un hombre de bien. La Carmen de hoy no es la Carmen a quien yo quise con toda mi alma, y por la cual hubiera yo dado hasta mi vida. Ya no eres la que vi a mi lado cariñosa y tierna, la joven con quien yo soñé. Ya no te amo, casi te aborrezco. No te conformaste con ser infiel a tus promesas, dejándome por uno que no te quiere, y que, como te lo dije aquella noche en mi casa, en ti no ve más que una gata bonita, entradora y buena para querida; sino que todavía pretendes engañarme, y a mi vista, a la vista de todos, te burlas de mi amor… ¿Qué delito he cometido para que así te portes conmigo? ¡Quererte como nadie te ha de querer! ¡Quererte con toda mi alma!» «¡Cómo te habrás reído de mí! No tengo palabras para calificar tu conducta. Se necesita tener un corazón tan negro como el tuyo, y una alma tan negra como la tuya, para manejarse así, con quien te ha querido tanto como yo.

Reading navigation